martes, 23 de julio de 2013

Tren.

Sube al tren. Está vacío. El dolor de cabeza vuelve a acechar. Entierra la cabeza en las manos y respira hondo. Mira el letrero para ver si se ha equivocado aunque le da igual, solo quiere irse de esa maldita ciudad cuanto antes. Nada, no se mueve. Empieza a subir gente. Examina sus caras; un hombre trajeado y maleta le echa una mirada y se sienta. Dos chicas muy bien arregladas entran riéndose, se las ve felices. Piensa en cómo debe de estar ella en esos momentos, piensa en el tiempo que se ha pasado arreglándose también y en lo arruinado que ha quedado todo, pero nada es comparable a lo destrozado que tiene el corazón. Suspira. Se le empañan los ojos. Aprieta los puños, ¿qué diablos le pasa a este jodido tren? Por fin entra en marcha. Se cierran las puertas. Tres paradas. Sabe que no tardará en explotar, que en cuanto caiga la primera lágrima no podrá parar. "Tengo que ser fuerte, odio llorar en público, no, aquí no." Hace calor. Se toquetea un mechón de su rubio cabello mientras mira por la ventana. Otra vez la estúpida lágrima. Echa la cabeza hacia atrás y se recoge el pelo hacia un lado. Y entonces lo recuerda. Roza levemente su cuello con la punta de sus dedos y comienza lo inevitable. El tren para. Se abren las puertas. Llora. Vuelve a enterrar la cabeza en sus manos y solloza demasiado alto. "No, mantén la puta compostura." Se seca un poco los ojos, que salen negros de rímmel y pone la mejor cara de mala hostia que puede. Esas personas no la van a ver llorar. Saca el móvil y se aferra fuertemente a él. Recuerdos, otra vez. Contiene el impulso de lanzárselo a una de las chicas que ha dejado de reír y ahora la mira fijamente con cara de lástima. Sigue mirando por la ventana. Por fin llega a su parada y sale disparada del tren. Solo tiene una cosa en mente: él. Baja corriendo las escaleras mecánicas mientras se siente lo más despreciable que puede. Llora. Está ahí. Pica el billete y sale disparada a sus brazos sin antes ver su cara. Dolor, decepción, odio, rabia, lástima, amor. Le aprieta fuerte contra sí. "Lo siento." Él la acaricia y la consuela diciendo que ya está, que todo va bien. No para de llorar. Duele. Duele mucho, el dolor es casi insoportable, le cuesta tanto mantenerse en pie... Pero está con él. Está a salvo. "Te quiero." "Te juro que no me separaré de ti nunca." 

domingo, 21 de julio de 2013

"Lo eres todo."

Me cuesta tantísmo escribir sobre ti...
Sólo se me ocurre la típica frase de "lo eres todo" y la odio, pero es que... ¿cómo expresar con palabras todo lo que significas para mí? 
Siempre me da por pensar que estoy sola, que a nadie le importo, que soy totalmente prescindible, el segundo plato de todos y a veces ni eso y, créeme, antes era así. Antes de que aparecieras ese veintinueve de diciembre para pasar una tarde normal de cine conmigo. Antes de que despertaras algo en mí. Antes de que apareciera esa esperanza de volver a enamorarme al sentir esos nervios cuando las luces del cine se apagaron y estuvieses a mi lado, callado. Antes de que notara esa dulce tensión entre nosotros que me hacía desear besarte ahí mismo, sin ser nada, solo dos amigos disfrutando de una peli de miedo. Antes de ese beso... que fue el detonante de todo lo demás. 
Ahora eres esa pequeña luz que me trae de nuevo al mundo en mis momentos de soledad. 
Y qué voy a hacer sino darte las gracias otra vez, eres muy importante para mí. Conseguir que salga de mi burbuja, que exprese mis sentimientos, que pueda sonreír aunque lo único que tenga sea ganas de llorar... es algo que nadie ha conseguido nunca hasta que llegaste tú. 
Te quiero.  

jueves, 18 de julio de 2013

Mentiras y más mentiras.

Todo el mundo tiene derecho a luchar por lo que quiere, pero ante todo está el jodido respeto.
No quiero decir que esto sea un adiós, no soporto las despedidas. ¿Sabes lo que duele tener que alejarte de una de las personas que más te importa? ¿De alguien a quien has amado más que a nadie en el jodido mundo? Ni siquiera te haces una idea de lo que te he amado. Puede que fuera una puta enana y que lo siga siendo, pero estoy segura de que eso que sentía era algo más que un juego de niños. Sí, tienes razón, puedo hacer lo que sea por olvidarte, pero te llevo en el corazón y de ahí no vas a salir por mucho que lo intente, por mucho que me intentes joder, por mucho tiempo que pase. ¿Sabes? Ya nada es igual. Admito que he pensado millones de veces dejarlo TODO por ti, a veces los recuerdos me hacían perder la puta cordura, pero, ¿ahora? Ahora no doy ni un duro por ti. ¿Cuántas veces he confiado en ti y he acabado hecha mierda? ¿Cuántas? ¿Y me vienes ahora con esas? ¿Que me quieres? ¿Que quieres estar conmigo? ¿Tú crees que me lo voy a creer ahora? No soy tan estúpida. He sido lo suficientemente tonta como para pasar toda mi jodida adolescencia haciendo NADA, perdiendo el tiempo, pasándome todas las putas noches pensando en ti con la esperanza de que volvieses, imaginando un futuro contigo, ESPERANDO. Y consigo recuperar mi vida con alguien que me quiere de verdad y que se nota a la legua y así,de la nada, apareces. ¿Por qué? ¿Es que crees que no he tenido ya suficiente? ¿Qué coño te he hecho yo para que me hagas esto? ¿Para que juegues así conmigo? No entiendo qué pretendes, sé que no me quieres una puta mierda por mucho que lo digas, que te conozco demasiado bien. ¿Te jode que sea feliz? ¿Es eso?  Es que no tienes el puto derecho de tratarme como me has tratado hoy. Te parecerá una tontería, pero me ha jodido y mucho, no te imaginas cuanto. Y es que soy tan GILIPOLLAS de llorar una vez más y de no estar segura de lo que hago, de dolerme en el puto alma cabrearme contigo y de tener que soltar el mismo rollo de siempre. ¿Sabes? Ni siquiera sé aún muy bien lo que siento respecto a ti, solo sé que esta jodida herida va a tardar mucho tiempo en curarse, tiempo en el que no quiero saber nada de ti porque no te mereces nada más. Y ojalá sea verdad que me quieres, no te viene mal sufrir un poco, aunque sé que ni de coña va a ser así porque te la suda todo y yo lo que más.
El mismo rollo de siempre.