lunes, 27 de junio de 2011

Todo lo que empieza acaba...


Y ahora más que nunca te echo de menos... Es que aunque me empeñe en sustituirte, en buscar otro que me haga más feliz de lo que tú me hacias, es imposible... Porque aunque haya pasado ya su tiempecito yo sigo aquí sin olvidarte, sin olvidar ese puñao de días juntos, a todas horas comiéndonos a besos, esas tardes contigo, esas tardes perfectas en las que nos tumbábamos en el césped del parque...
Porque todo empezó esa noche, esa noche en la que estaba yo subida en un banco en la discoteca de un hotel observando el panorama. Subistes conmigo me puse a tu altura y te dije que eras un enano. No sé si fue por tenerte de frente tan cerca esos segundos o porque simplemente me dí cuenta de que eras muy guapo... No sé, el caso es que empecé a sentir algo por ti.
Y como la vergüenza la perdí al nacer parece ser (relativamente...) no se me ocurrió otra cosa que hacerle caso al venazo y pensarte.
Saliste de allí y yo me fui detrás.
Le conté a mi amiga lo que me pasaba, que me había dado un venazo y que me habías empezado a gustar. Ella te preguntó si sabías quién me molaba. Empezaste a decir nombres, todos te los negaba. Te dije que estaba en la sala en la que estabamos y al ver que solo estábais dos chicos allí, riéndote dijiste el nombre del otro. Te dije que no. Me preguntaste que si era lesbiana, te lo negué. Mi amiga te llamo retrasado y luego te dijo que eras tú.
Me acuerdo de la cara que pusiste, te quedaste flipao. Y no dijiste nada. Y ahí fue cuando me quedé yo con cara rara...
Después de un rato, nos subimos un grupito para las habitaciones. No paraba de mirarte.
Nos sentamos en el pasillo, extendiste las piernas y puse las mías encima. Empezamos a juguetear con los pies, a hablar, tú a darte con la puerta...
Empezó a subir la gente y no sé por que ni cómo ocurrió pero me fui detras de ti como un perro. Entramos a una habitación y nos sentamos con toda la gente en una cama. Te llamaron para darte tu móvil pero yo no lo sabía y me fui detrás de ti. Te pregunté que a dónde ibas y me dijiste con cara de extrañado que a por tu móvil. Me quedé contigo. Después volvimos a la misma cama. Te tumbaste, me tumbé, se tumbó una amiga mía entre los dos. Cada vez te subías más para arriba. Yo hacía lo mismo. La gente se empezó a ir, mi amiga se fue, luego ya quedamos nosotros dos solos. Ahí tumbados viendo un partido de fútbol de la liga mexicana. International-Bandfield, yo iba con el Bandfield y tu con el International (tú claro, porque iba ganando...) Nos reímos un rato de Palmerito mientras que la gente y los profes entraban, salían, nos apagaban las luces y cuchicheaban. Pero la verdad era que solo estábamos viendo el fútbol y hablando... Bueno, cada vez nos acercabamos más... Vale, yo a ti, pero era algo que me salía solo, parecía que tenías un imán...
Y al final nos quedamos muy pegados. Me quedé boca arriba , tú de lado, te inclinaste para besarme, tus labios rozaron un poco los míos y... nos lo jodió todo nuestra profesora, que era muy maja. La odiaré toda mi vida, por eso y por intentar que desayunara en el hotel por las mañanas... Pero por haberme jodido ese momento más, muchisimo más. Y es que ese momento no lo voy a olvidar nunca. Me gustó al fin y al cabo...
La encantadora profesora me mandó a dormir a mi habitación, y a ti a la tuya en la que creo que estaba todo el mundo... Me puse celosa, no sé por qué...
A la mañana siguiente nos fuimos ya de allí. Estaba muy dormida todavía, casi ni me acordaba de nada de lo que había pasado la noche anterior. Luego ya me acordé cuando bajé al hall y me empezó a mirar todo el mundo...
Estábamos allí todos con las maletas, muertos de sueño, yo sentada en el suelo con mis amigas y tu sentado en tu maleta. No te había visto y me llamaste para saludarme. Te saludé y ahí ya empecé a rayarme. No sabía qué hacer si hablar contigo, o sabía si íbamos a tener algo, si te gustaba... No sabía nada, solo que me gustabas y que me estaba imaginando un viaje perfecto...
Subimos al autobús, me senté con mi amiga y tú delante mía. Me puse muy nerviosa, tenerte ahí delante después de lo que pasó. Te miraba por el cristal, es que no podía dejar mirarte. Todo lo que me estaba pasando hasta ese punto contigo no lo podía controlar, lo hacía todo involuntariamente. Sería el frío o el no comer...
Después de un rato de viaje paramos a comer. Te viniste conmigo todo el rato. Me sentí mejor al ver que ya no era todo el rato yo la que te seguía, que tú también lo hacías...Me acuerdo que estaba lloviendo y me senté apoyada en la pared a comer chuches porque la comida que nos habían dado no me gustaba. Se sentaron unas amigas mías a cada lado mío y te mosqueaste. Una de ellas le dijo a la otra que te dejase sentarte a mi lado pero ella pasó del tema y te quedaste de pie. Me molestó un poco porque la chica parecía que estaba celosa o algo...
Luego entramos a dentro del restaurante porque estaba lloviendo mucho y me apoyé en una mesa un poco retirada de las demás. Estiré las piernas y te pusiste frente a mi abriendo las piernas con las mías entre las tuyas, y empezamos a hablar. No me acuerdo de qué hablábamos pero tampoco importa, solo me importabas tú en ese momento, no hacía más que imaginarme cosas que quería que sucediesen... Las veía cada vez más cerca, además la gente insinuando cosas y mirándonos ayudaba mucho. Luego una chica nos preguntó que si estábamos juntos y nos empezamos a reír y no dijimos nada. Después te fuiste y ella se acercó a mí para preguntármelo y le dije que no entre risas. Y me robó un tiburón de chuche....
Llegó el momento de subir al autobús. Me volviste a buscar de camino a él, y como ya era habitual, hablamos, reímos y todas esas cosas. Subí al autobús y me senté como antes, con mi amiga. Entonces viniste tú y le dijiste que si se podía poner en el otro asiento si se quería dormir. Vamos que la echaste literalmente... Y te pusiste conmigo. No me acuerdo si me empezó a latir el corazón a mil por hora o se me paró completamente....
Estuvimos viendo las pelis que nos ponían en el autobús y hablando hasta que me preguntaste que si estábamos juntos y yo te dije que no sabía, que por mi parte sí... Y luego me dijiste por ti también. Y ahí ya me morí. Es que me gustabas ya mucho que quieres que te diga...
Bueno la conversación quedó así, en silencio, había tensión en el ambiente... Hasta que un chaval te dijo que me besaras ya y después me dijo a mi que a que yo también tenía ganas, me reí y me puse a mirar por la ventana... Al rato no sé como fue, que nos quedamos mirando y me besaste. Me encanta recordarlo.
Después de ese beso vinieron mil, unos besos larguísimos, con sabor a chuche, entre risas, abrazados, sin abrazar con las lenguas hasta la campanilla... Es difícil olvidar todas esas cosas...
Yo no quería llegar a nuestra ciudad, me quería quedar ahí contigo para siempre...
Nos fuimos, me diste ese último beso y me dijiste que me querías. Estaba más feliz que un regaliz. Vale, nunca había estado tan feliz en mi vida, en esos momentos no te cambiaba ni por Cristiano Ronaldo....
Los siguientes días contigo fueron simplemente perfectos, todos esos días de clase comiéndonos a besos, esos recreos abrazados, esas tonterías tuyas que me hacían reír, esos besos a escondidas del jefe de estudios... Esa vez que nos mandaron a jefatura y delataste a todos, y ese beso en la puerta que daba tanto morbo...
Esas tardes tirados en el césped del parque dándonos el lote mientras niñas nos espiaban... En general todo contigo fue perfecto, la pena es que no lo supimos valorar lo suficiente, quizá tú menos que yo. Y ahora solo queda el bonito recuerdo de esos días, los mejores de mi vida.


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